Reflexiones especulares
Gonzalo Fernández Parrilla

Catálogo "Reflexiones especulares"
CRUCE arte y pensamiento contemporáneo
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Organizado por la Casa Árabe. Madrid, 21 junio-21 julio
2007

Como esas obras literarias que se resisten a ser etiquetadas, que, incluso sin haberlo buscado premeditadamente, rompen los moldes de los géneros tradicionales, (no son novela, ni poesía ni ensayo ni autobiografía), así en Reflexiones especulares abunda la obra gráfica, sin duda el género vertebral de esta exposición y quizá de toda la obra de Said Messari, pero convive con la pintura, esculturctura.

La obstinada fragmentación no sólo de géneros, sino también de formas y formatos, nos sitúa ante una suerte de puesta en abismo que, sin alardes teóricos, constituye un envite decidido a las fronteras genéricas y de todo tipo. Reflexión que viene de lejos y a la que Messari había ya dedicado sus últimos trabajos, como la serie Parabólicas o las instalaciones de Canal Estrecho, donde abordaba las contradicciones del mundo en que vivimos en un punto concreto de la geografía: el Estrecho de Gibraltar. Lugar bello y atroz, el Estrecho ensanchado hasta convertirse en abismo insalvable y mortífero. Unas fronteras arbitrarias que traspasan las mercancías, las ondas de televisión y de los teléfonos móviles, las del mar, el aire, los sueños, pero no las personas de carne y hueso.

El grabado en fuga de su formato tradicional emprende un viaje hacia otros mundos, para mostrarnos que puede doblegar las formas a su versátil naturaleza, que no es otra que la de la mano firme de quien lo trabaja.

La fuerza con la que se somete a los elementos no es agresiva. La domesticación y flexión de la madera es amable, incluso cariñosa. Las piruetas formales no son saltos en el vacío, sino reflejo del lento discurrir del trabajo cotidiano y reflexivo.

Parece predominar la introspección, una especie de perspectiva interna que, a veces, se desborda en una reflectividad que no es ensimismada sino empática con lo que le rodea.

Los tonos tétricos de las tintas desparramadas por esas formas imposibles, incluso de tres y más dimensiones, nos introducen en un espacio onírico y espectral que se ve reforzado con la presencia de elementos como un cabezal de cama de madera que, como esos talismanes de los indios nativos de Norteamérica, parecería diseñado para atrapar nuestras peores pesadillas.

La sobriedad, a veces rayana en la tristeza, de la obra gráfica contrasta con el color desbordante de la pintura y la instalación. Los pequeños cuadros, que son como microcuentos, constituyen un contrapunto refractarias ventanas de esperanza al tránsito no siempre fácil por el mundo.

La instalación, podríamos calificarla de histórica, si ese subgénero existiera. Se trata de una obra homenaje que recorre años de España y de la vida española: de su vida. Las coordenadas cinematográficas y literarias dejan entrever aquel primer contacto, la pasión desbordante del rojo que todo lo inundaba en aquellos años ahora ya lejanos. Y todo sin nostalgia.

Reflexiones especulares es un recorrido posible por ámbitos cotidianos y formas improbables, laberintos soñados y reales. Los de la vida misma, y los del otro lado de ese cabezal refrangible.